Una de las grandes preocupaciones cuando una persona se encuentra en cama por una enfermedad ante un traumatismos o después de una cirugía, es sin duda el evitar las úlceras por presión.

Por ejemplo una persona diabética con neuropatía de los pies tiene una función circulatoria anormal en toda esa zona, mientras una persona paralizado con una lesión en la columna habrá perdido la sensibilidad y la capacidad de mover las áreas afectadas.

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O bien una persona en la unidad de cuidados intensivos no puede sentir ni moverse debido a la anestesia, mientras que la circulación periférica puede verse comprometida por la administración de ciertos medicamentos.

Ante estos cuadros, el personal médico debe estar atento en cuidar, además de la enfermedad propia del  paciente, el evitar que se genere un daño por presión.

En este sentido, para formular planes efectivos para la prevención y el tratamiento de las úlceras por presión, es importante comprender que, independientemente de su situación clínica, los pacientes con riesgo de daño por presión pertenecen a uno de dos grupos:

  • Los que son extremadamente susceptibles
  • Los que son crónicamente susceptibles.

a) La susceptibilidad aguda

Surge debido a una enfermedad repentina o trauma o debido a un procedimiento quirúrgico.

Es probable que sea de duración relativamente corta (por lo general, no más de dos semanas) y una vez que se resuelven las causas subyacentes, el paciente generalmente ya no será susceptible.

Por ejemplo, un paciente admitido para cirugía solo puede requerir atención de alta dependencia durante un breve período el día de la operación y durante la noche, pero no será susceptible al día siguiente cuando ya no esté sedado.

REFERENCIAS: YouTube || Degasa || Wikpedia

Sin embargo, después de un episodio agudo, el paciente o pacient en inglés puede permanecer crónicamente susceptible si el episodio agudo causa daño permanente a los mecanismos de defensa del cuerpo contra el daño por presión.

Por ejemplo, inmediatamente después de una lesión espinal hay una fase aguda cuando hay una susceptibilidad muy alta.

Esto se resuelve después de un período de tiempo, pero el paciente sigue siendo susceptible hasta cierto punto por el resto de su vida.

b) La susceptibilidad crónica

Esta durará por un período prolongado debido al daño permanente causado por un trauma o por una enfermedad degenerativa.

La susceptibilidad crónica puede ser exacerbada por episodios agudos.

Por ejemplo, una enfermedad como un tórax o una infección del tracto urinario puede reducir la tolerancia del tejido a la presión y aumentar la susceptibilidad de forma aguda durante la duración de la enfermedad.

Cuando una persona llega entonces a estar postrado por mucho tiempo debido a alguna de estas condiciones, es necesario buscar evitar que se generen úlceras por presión.

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La ayuda del cuerpo médico dentro del hospital es vital en esto y si es dado de alta y seguirá postrado, el contar con el apoyo de una persona (familiar, amigo o profesional de la salud) será necesario para evitar un sufrimiento adicional a la persona.

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